miércoles, 23 de septiembre de 2015



Helen Adams Keller

(Tuscumbia, 1880 - Easton, 1968) Escritora norteamericana. Invidente y sordomuda, se especializó en educación especial para discapacitados. A causa de una grave enfermedad que le acometió a los diecinueve meses de edad, Keller perdió la vista y el oído, lo que le impidió desarrollar el habla durante sus primeros años de vida. Cuando cumplió los seis años, sus padres contrataron a una institutriz irlandesa, Ann Sullivan, quien le enseñó el lenguaje de los sordomudos y que marcaría un giro radical en su vida.

Posteriormente, y junto con su institutriz, prosiguió sus estudios especiales en la institución Horace Man School para sordos, de Boston, y en la Wright-Humason Oral School, en Nueva York. Allí no sólo aprendió a hablar, leer y escribir, sino que se capacitó para cursar estudios superiores. Siempre acompañada por A. Sullivan, desde 1900 hasta 1904, completó su formación en el Radcliffe College, donde se graduó con la mención "cum laude". Tras su graduación, Keller realizó diversos viajes a Europa y África.

Su obra publicada es, básicamente, autobiográfica, ya que Keller encontró en la escritura el modo de objetivar y hacer comunicable su difícil experiencia. Sus libros pronto se convirtieron en un ejemplo de tenacidad y resistencia frente a las dolencias eventuales de la vida, especialmente las físicas. Entre sus publicaciones destacan La historia de mi vida (1902); Optimismo, de 1903; El mundo en el que vivo (1908) -libro que le valió su fama internacional y en el que narra el contraste entre la riqueza de la vida íntima que su alma albergaba y la menguada vida sensorial de la que Keller fue víctima-; Canción del muro de piedra, de 1910; Fuera de la oscuridad, de 1913; Mi religión, de 1927; El medio de una corriente, de 1929; Paz en el atardecer, de 1932; El diario de Hellen Keller, de 1938, y Déjanos tener fe, de 1940.

En 1934 Keller tuvo ocasión de devolver los favores prestados y la persistente dedicación a su institutriz A. Sullivan cuando ésta perdió la vista imprevisiblemente. Keller publicó también algunos artículos en la prensa y en revistas especializadas



martes, 1 de septiembre de 2015














Juana de Ibarbourou

(Melo, Uruguay, 1895 - Montevideo, 1979)

 Poetisa uruguaya, considerada una de las voces más personales de la lírica hispanoamericana de principios del siglo XX. Llamada originalmente Juana Fernández Morales, a los veinte años se casó con el capitán Lucas Ibarbourou, del cual adoptó el apellido con el que firmaría su obra.


Tres años después se trasladó a Montevideo, donde vivió desde entonces. Sus primeros poemas aparecieron en periódicos, principalmente en La Razón, de la capital uruguaya. Comenzó su larga travesía lírica con los poemarios Lenguas de diamante (1919), El cántaro fresco (1920) y Raíz salvaje (1922), todos ellos muy marcados por el modernismo, que expresó con abundancia de imágenes sensoriales y cromáticas, alusiones bíblicas y míticas, aunque siempre con un acento singular.

Su temática tiende a la exaltación sentimental de la entrega amorosa, de la maternidad, de la belleza física y de la naturaleza. Imprimió a sus poemas un erotismo que constituye una de las vertientes capitales de su producción. En 1929 fue proclamada "Juana de América" en el Palacio Legislativo del Uruguay, ceremonia que presidió el poeta "oficial" uruguayo, J. Zorrilla de San Martín, y que contó con la participación del ensayista mexicano Alfonso Reyes.

Poco a poco su poesía se fue despojando del ropaje modernista para ganar en efusión y sinceridad. En La rosa de los vientos (1930) se adentró en el vanguardismo, rozando incluso las imágenes surrealistas. Con Estampas de la Biblia, Loores de Nuestra Señora e Invocación a san Isidro, todos de 1934, iniciará en cambio un camino hacia la poesía mística.

En la década de 1950 se publicaron sus libros Perdida (1950), Azor (1953) y Romance del destino (1955). En esta misma época, en Madrid, salieron a la luz sus Obras completas (1953), donde se incluyeron dos libros inéditos: Dualismo y Mensaje del escriba.


Ocupó la presidencia de la Sociedad Uruguaya de Escritores en 1950. Cinco años más tarde su obra fue premiada en el Instituto de Cultura Hispánica de Madrid, y en 1959 se le concedió el Gran Premio Nacional de Literatura, otorgado ese año por primera vez. Su obra en prosa estuvo enfocada fundamentalmente hacia el público infantil; en ella destacan Epistolario (1927) y Chico Carlo (1944).

jueves, 13 de agosto de 2015






 DIONISIO DIAZ


Dionisio Díaz (1920 - 1929) Protagonista de una de las historias populares más increíbles de la narración uruguaya. Nació el 9 de mayo de 1920 en el pequeño poblado de Arroyo de Oro (hoy Mendizábal) en el departamento de Treinta y Tres, Uruguay. Vivía con su madre, su abuelo y su pequeña hermana a la que él adoraba. Poseían una pequeña granja en la que trabajaban y con ella sobrevivían. La tragedia aconteció en la medianoche del día de cumpleaños de Dionisio, el 9 de mayo de 1929, cuando su abuelo, sumido en un ataque de locura, apuñaló a su madre. Cuando Dionisio se enteró, ésta ya estaba muerta. Fue entonces por su hermanita, la cual dormía plácidamente en su cuna. Cuando la tomó, su abuelo le dio una puñalada tan grande que literalmente le atravesó el abdomen. Se ocultó de su abuelo, cubrió su gravísima herida con sábanas, esperó por horas una ocasión propicia y caminó 9 kilómetros hasta el entonces Poblado del Oro, donde dejó a su hermanita en un destacamento policial. Lo vio el médico local que ordenó su internación inmediata en el hospital departamental de Treinta y Tres. Al otro día un coche particular que pasaba por el lugar se ofreció a llevarlo. Al llegar al hospital, Dionisio fallece. Su tragedia es evocada como un verdadero ejemplo de estoicismo y lucha ante la adversidad. Se le conoce también como el "héroe del Arroyo de Oro".







miércoles, 12 de agosto de 2015

Ser feliz depende de uno mismo

Durante un seminario para matrimonios, le preguntaron a una mujer:
-Te hace feliz tu esposo? ¿Verdaderamente te hace feliz?
En ese momento el esposo levantó ligeramente el cuello en señal de seguridad, sabía que su esposa diría que sí, pues ella jamás se había quejado durante su matrimonio.
Sin embargo la esposa respondió con un rotundo
- 'No... no me hace feliz'
Y ante el asombro del esposo... continuó:
-No me hace feliz... ¡Yo soy feliz!
El que yo sea feliz o no, eso no depende de el, sino de mí.
Yo soy la única persona, de quien depende, mi felicidad.
Yo determino ser feliz en cada situación y en cada momento de mi vida, pues si mi felicidad dependiera de alguna persona, cosa... o circunstancia sobre la faz de esta tierra,
yo estaría en serios problemas.
Todo lo que existe en esta vida, cambia continuamente. El ser humano, las riquezas, mi cuerpo, el clima, los placeres, etc. Y así podría decir una lista interminable.
A través de toda mi vida, he aprendido algo;
decido ser feliz y lo demás lo llamo 'experiencias':
amar,
perdonar,
ayudar,
comprender,
aceptar,
escuchar,
consolar.
Hay gente que dice:
- No puedo ser feliz... porque estoy enferma, porque no tengo dinero, porque hace mucho calor, porque alguien me insultó, porque alguien ha dejado de amarme, porque alguien no me valoró...
Pero lo que no sabes es que PUEDES SER FELIZ
aunque... estés enfermo,
aunque...haga calor,
aunque...no tengas dinero,
aunque...alguien te haya insultado,
aunque...alguien no te amó ,
o no te haya valorado .
La vida es como andar en bicicleta... te caes, sólo si dejas de pedalear.
Empieza tu día con una sonrisa y no permitas que nada ni nadie la borre de tu rostro.


SER FELIZ ES UNA ACTITUD!



Esta escultura en medio de una carretera en Colombia. La artista se llama Fernanda Monsalve Dubian Torres


DESEMBOCADURA DEL ARROYO PANDO -NEPTUNIA - CANELONES-URUGUAY. ASÍ SE ENCUENTRA LA PLAYA LUEGO DE LA TORMENTA...CUBIERTA DE CAMALOTES.

lunes, 10 de agosto de 2015

DESEMBOCADURA DEL ARROYO PANDO -NEPTUNIA - 

CANELONES-URUGUAY. ASÍ SE ENCUENTRA LA PLAYA

LUEGO 

DE LA TORMENTA...CUBIERTA DE CAMALOTES.









IDEA VILARIÑO

(Montevideo, 1920 - 2009) Poetisa uruguaya. Su poesía recibe un doble -y complementario- impulso de creación: de un lado la muerte y, de otro, el amor. De su obra destacan La suplicante (1945), Paraíso perdido (1949) y Nocturnos (1955; ed. aumentada en 1976). Tras su recopilación Poesía (1970), publicó, con prólogo de Mario Benedetti, Poesías de amor (1972). De su labor crítica destaca Las letras de tango (1965).

Profesora y catedrática de letras, Idea Vilariño fundó junto a Manuel Claps y Emir Rodríguez Monegal la revista Número, que dirigió entre 1949 y 1955, y escribió trabajos especializados sobre la poesía de Machado, Herrera y Reissig y otros. Ejerció asimismo la crítica literaria en revistas nacionales y extranjeras, como Clinamen, Marcha y Brecha, entre las primeras; y Plural, Texto Crítico y Casa de las Américas entre las segundas.

Su obra, de singular sensibilidad, tiene como ejes temáticos el amor, la soledad y la muerte. El núcleo central de su poesía está en la lúcida certeza del sin sentido de la vida, de la presencia de la muerte desde el instante en que se empieza a vivir. Los versos de Vilariño, notables por su autenticidad, tienen puntos de contacto con las letras del tango, que la propia autora estudió. En 1945 publicó su primer poemario, La suplicante, cuyo despojado lirismo, carente de toda retórica, sería una contribución esencial para la superación de la herencia modernista en la poesía uruguaya.


Con Cielo, cielo (1947) se lanzó a una experimentación cercana a la estética vanguardista, con un mayor hermetismo y ruptura de la sintaxis. Posteriormente publicó Paraíso perdido (1949), Por aire sucio (1950), Nocturnos (1955), Poemas de amor (1958), Pobre mundo (1966) y No (1980). En 2003 publicó la antología En lo más implacable de la noche, por la que en 2005 obtuvo el premio de poesía José Lezama Lima concedido por Casa de las Américas (Cuba). En su labor crítica atendió fundamentalmente a la problemática del ritmo en la poesía, como en sus libros La rima en Herrera y Reissig (1955) y Conocimiento de Darío (1988), y al análisis de la poética popular rioplatense (Las letras de tango, 1965).