Seamos luz y no sombra Demos la mano y no la espalda Camina, no te detengas Construye, no destruyas.
miércoles, 25 de enero de 2017
Julio
Sosa (bailarín)
Información
personal
Nombre
de nacimiento Julio Sosa Peña
Otros
nombres Canela, Kanela
Nacimiento 5 de septiembre de 1933 (83 años)
Uruguay,
Florida
Nacionalidad: uruguayo
Religión: umbanda
Familia
Padres Rosa Peña
Información
profesional
Ocupación: Bailarín, coreógrafo
Julio
Sosa, conocido como Canela o Kanela, es un bailarín y
director de comparsas de negros y lubolos en el carnaval de Uruguay.
Biografía
Nació
en Nico Pérez, Florida, el seno de una familia humilde y numerosa. A sus 16
años se mudó con su madre y 16 hermanos a Montevideo, específicamente al barrio
Cerrito de la Victoria, donde vive hasta el día de hoy.
Comenzó
su carrera como artista de cabaret a la edad de 16 años con Salvador Granata
(creador y fundador de la Troupe “Un Real al 69”). Actuó en los teatros
Embassy, Royal, Pigalle, Bonanza y Sevilla Colmao. Llegó al carnaval de la mano
de Gloria Pérez Bravo "la Negra Jonhson" y Carlos "Pirulo" Albín en
"Los Granaderos del Amor", "La Candombera" y
"Acuarelas del Candombe".
Desde
1951 hasta 1954 participó en Llamadas barriales con "Los Mariscales".
Entre 1955 y 1957 integró "Fantasía Negra", con Carlos Albín
"Pirulo". Entre 1958 y 1959 integró las revistas "Palán
Palán" y "Majary Bembé", bajo la dirección de Hugo Alberto
Balle. Desde 1960 hasta 1962, y en 1972, integró "Fantasía Negra",
con los hermanos Giménez, Pedro Ferreira y Gloria Pérez Bravo "la Negra
Johnson". Desde 1963 hasta 1971 integró "Acuarelas del
Candombe", y entre 1973 y 1974, "Piel Morena", ya como director,
acompañado por Carlos Modernell y Rosa Luna. Desde 1977 hasta 2001 integró
Kanela y su Barakutanga, y en el 2002, Tronar de Tambores.
En
1959 decidió crear su propio conjunto al carnaval con el nombre de "Se va
la Comparsa". Luego dirigió "Piel Morena", "Kanela
75", "Kanela y su Baracutanga" y, por último, "Tronar de
Tambores". En 1987 "Kanela y su Baracutanga" obtuvo el primer
premio del carnaval en la categoría "comprasas de negros y lubolos",
compartido con "Morenada". Volvió a ganar en 1992, 1996 y 1997. En
2005 "Tronar de Tambores" arrasó en el Desfile de llamadas y obtuvo
el primer premio. En los años siguientes, si bien no alcanzó el primer lugar
nuevamente, le fueron otorgadas varias menciones especiales.
A
lo largo de su carrera compartió el escenario con grandes figuras del carnaval
de la época como Martha Gularte, Rosa Luna, Lágrima Ríos, los hermanos Giménez,
Pedro Ferreira y Hugo Alberto Balle. Representó a Uruguay en Quito en el
Festival de las Naciones de América, donde recibió el primer premio como
bailarín en el año 1953. En 1997, en Aruba, recibió el primer premio como
bailarín internacional y el quinto lugar en vestuario, entre 23 países
postulados. Recientemente, ganó el primer premio en el Desfile Festival de la
Hispanidad en Nueva York.
Julio
Sosa es Pae de Santos en la umbanda.
Origen
del apodo
En
1949 fue convocado para suplantar a un bailarín de una compañía mexicana que se
presentaba en Montevideo. Salía al escenario cantando la canción "Piel
Canela" de Bobby Capó. Allí lo vio Agustín Lara que lo bautizó como
"Canela". Entonces su apodo artístico era "Tabú", pero lo
cambió por "Canela".
Premios
y honores
El
27 de noviembre de 2002 la Junta Departamental de Montevideo en sesión
extraordinaria en el Santuario Nacional del Cerrito de la Victoria le otorgó un
reconocimiento a su trayectoria artística, al cumplirse 50 años de su
participación en las fiestas de carnaval. Fue premiado varias veces como mejor
bailarín y Figura máxima de Llamadas del Carnaval de Uruguay en 2012. En 2015,
es galardonado como Ciudadano
Ilustre de Montevideo.
![]() |
| KANELA Y DANIEL MARTINEZ ( INTENDENTE DE MONTEVIDEO) |
lunes, 23 de enero de 2017
martes, 17 de enero de 2017
Rubén Rada
Omar Rubén Rada Silva (Montevideo, 16 de julio de 1943) conocido como
Biografía
Sus primeros
pasos en la música fueron a los diez años como integrante de la comparsa de
negros y lubolos "Morenada". Su primer seudónimo fue
"Zapatito", originado en que a esa edad ya calzaba zapatos talla
europea 43. De los 15 a los 16 años salía en una murga que se llamaba "La
Nueva Milonga" y a los 17 debutó como frontman en la banda Los Hot Blowers,
con el seudónimo "Richie Silver". Pero antes de los Hot Blowers
cantaba en la Orquesta tropical candombera Cubanacán del Sr. Pedro
Ferreira, el compositor más grande de Candombe del Uruguay
a quien reconoce como su maestro de Candombe.
Los
Hot Blowers
![]() |
Rubén
Rada en 1983.
|
A comienzos de
la década de 1960, se incorpora como vocalista a Los Hot Blowers, grupo formado
por el pianista Paco
Mañosa, como uno de los conjuntos del Hot Club de
Montevideo. Integraron esta agrupación notables músicos
como Federico García Vigil, Daniel
"Bachicha" Lencina, los
hermanos Hugo y Osvaldo
Fattoruso, Enrique
"Pelo" de Boni, Ringo Thielman, Dietrich
Orttman, Morís Pardo, Tomás
"Chocho" Paolini, Guillermo Facal, Moisés Rouso, Ramón
"Bebe" Alfonso y el
humorista Cacho De la Cruz.
Esta banda logró
cierto reconocimiento regional, logrando editar tres álbumes EP y
realizando una extensa gira por territorio chileno.
En las
frecuentes presentaciones del grupo, tanto en vivo como por la televisión, Rada
se ganó al público no solo por sus dotes musicales sino también por su faceta
humorística y bromista, asociada desde aquel entonces con su figura.
El
KintO
En 1965 pasó a
formar parte de El Kinto lo
cual marcó sus inicios como músico profesional. El Kinto es reconocido
ampliamente como pionero en ejecutar candombe con
instrumentos eléctricos, tumbadoras, batería y, además, crear temas cantados en
idioma español. El candombe-beat,
según definían ellos, era una mezcla de rock psicodélico, candombe,
música brasileña y varios otros estilos. Se caracterizaron por un espíritu
innovador, excelentes arreglos musicales. Las voces eran Rada, Mateo, Urbano
Moraes y Walter Cambón.
Junto a este grupo editó un LP.
Tótem
Tras El Kinto
integró el grupo Tótem que,
a pesar de que editó solo tres long plays y tuvo una trayectoria fugaz (1970 a 1973),
se convirtió en una de las bandas más llamativas de la música rock uruguaya
desde aquellos momentos hasta la actualidad. La fusión de elementos del rock
and roll, la música latina y el candombe,
amén de la influencia de autores como Carlos
Santana, a la que se unió la particular voz de Rubén Rada,
conformaron al grupo como uno de los puntos más altos de la música joven
uruguaya, raramente superado desde entonces. Junto a Tótem grabó dos de los
tres álbumes del grupo.
Opa
![]() |
Banda
OPA.
|
A mediados de
los años 70, junto a los hermanos Hugo , Osvaldo
Fattoruso y Ringo Thielmann, participó en la grabación
del segundo Long Play del conjunto OPA, Magic Time.
Producido en los Estados
Unidos, este álbum presentó una música fuertemente
influida por el jazz-rock, muy en boga en esos días, incorporando el candombe uruguayo
en éste y en el trabajo anterior de la banda (sin Rada), titulado
"Goldenwings", muy bien recibido por la crítica especializada.
Participó también del disco l'am fine, how are you? del
vinculado a la Banda OPA : Airto Moreira . Años después, ya en Uruguay,
grabó junto a OPA otra obra que se tituló "Opa en vivo" y fue
editada en 1988.
En la década del 80, era común escuchar en la radio la expresión: "Opa con
Rada" cuando pasaban temas de Magic Time,
para diferenciarlo del primer trabajo de Opa.
Carrera
solista
![]() |
de Punta del Este el 30 de julio de 2005. |
En 1969,
con el tema Si te vas representa a su país en el IV
Festival Mundial de la Canción de Río de Janeiro, que finalmente gana Joan Manuel Serrat con Penélope de Augusto Algueró.
En el mismo año,
ante la gran popularidad lograda por Rada, principalmente por el éxito de su
canción Las manzanas, logra grabar su primer primer álbum como
solista: Rada (conocido
popularmente como Las manzanas e incluso reeditado en CD en
1998 con ese nombre). A partir de entonces ha grabado alrededor de 40
álbumes solistas y varios otros con la participación de otros músicos de
renombre, como Eduardo Mateo, Hugo
Fattoruso y Litto Nebbia. Muchos de estos álbumes son
considerados clásicos uruguayos.
En la década de
1980 se radicó en Argentina y formó el
grupo "La Banda", con el que logró instalarse con cierto éxito en el
mercado porteño gracias a canciones condimentadas con el humor particular del
artista.
En 1985
participó en el festival Varadero 85, celebrado en Cuba.
La música de Rada
combina el estilo pop con sonidos típicamente uruguayos como los de los tambores del candombe o
los coros de
la murga típicos
del carnaval uruguayo.
Está estrechamente relacionada con el candombe y
el estilo de tamborileo afro-uruguayo en el que participa frecuentemente.
Además de ser muy conocido en Uruguay, Rada ha alcanzado cierto renombre fuera
de su país y, en los últimos años, ha hecho grabaciones con casa disqueras
internacionales como EMI Latino y Universal
Records.
Los
británicos Paul McCartney y Peter
Gabriel y el cantante brasileño Milton
Nascimento se cuentan entre sus admiradores. Colaboró
con Jon Anderson en
su álbum "Deseo" de 1994.
Ha publicado
trabajos para niños y realizado espectáculos dirigidos
al público menudo, últimamente con el personaje "Rubenrá".
Como actor
cómico, integró la troupe del célebre programa humorístico Telecataplúm, que se transmitió tanto en
el Uruguay como en la Argentina durante
la primera parte de la década de 1960.
En 2006,
lanzó el disco "Richie Silver", el cual editó bajo ese seudónimo,
retomando una invención de sus primeros años de carrera y grabando con este
"alter ego" ritmos soul. Richie Silver ganó
el Premio Gardel
2007 a artista rock revelación, por lo que Rada
afirmó que los argentinos "entendieron el chiste".
En 2007 integró
el elenco de una telecomedia de la televisión uruguaya, "La oveja
Negra" junto a actores argentinos y uruguayos, interpretando a un músico
de vida algo desordenada. Además, grabó un disco en vivo junto a Javier
Malosetti en La Trastienda de Buenos
Aires editado bajo el nombre de Varsovia.
En el 2008 editó
Bailongo, un CD que en Uruguay sólo
se distribuyó a través de las redes de cobranza Abitab. En octubre de 2008 Rada
anunció que en 2009 dejará los escenarios. En una entrevista concedida al diario
Clarín de Buenos
Aires manifestó:
"Tengo
65 años y vengo de cinco shows seguidos. Es mucho. Las notas que emito no
tienen la misma nitidez de antes, ya no tengo la potencia para mantener un show
de dos horas y media: me voy al falsete o bajo de tono. Eso me revienta: quiero
que me recuerden como el negro que hacía piruetas con la voz. Además, soy
responsable de 15 o 20 personas, y se hace pesado llevarlo con el canto. Como
muchos artistas, estoy metido en la pelea de vender discos y figurar. Ya
basta."
En diciembre
de 2009 sorprende
con el lanzamiento de FAN, un disco en el que Rada versiona a autores de las
dos orillas que lo fanatizan. Los argentinos: Spinetta, Gieco, Charly,
Calamaro, Fito, Nebbia junto a los uruguayos Eduardo Mateo, Fernando Cabrera,
Jorge Galemire, Shakers, Opa, Tótem, Mandrake Wolff, Urbano Moraes. 'Fan'
incluye un solo tema de su autoría "Cantares de la tierra mía", es un
disco homenaje en el que regresa el Rada intérprete de los orígenes de su
carrera y fue presentado en vivo en el Teatro de Verano de Montevideo. En sus
propias palabras:
"Estoy
muy feliz porque volví a ser el grone Rada 'intérprete' y lo hago con todo el
amor del mundo. Ojalá que les guste a todos, soy FAN de todos los que
grabé."
En julio de 2010
presenta "Solo Candombe" un nuevo show íntegramente dedicado al
candombe, recorriendo buena parte de su larga carrera, estrenado en un ciclo en
el histórico "Espacio Guambia" de la ciudad de Montevideo y luego presentado
en importantes teatros de las dos orillas como el SODRE en Uruguay, y el Teatro
Argentino de La Plata en Argentina.
“"Solo
Candombe”, un show que recorre lo mejor de su gran obra candombera, donde los
espectadores ven bien de al lado al tipo que cantó en los Hot Blowers, El
Kinto, Tótem y Opa, al tipo que fue cantante de carnaval, pionero del rock en
Uruguay y del candombe beat, artista de culto, exiliado al borde del olvido,
autor de temas pop por encargo, al tipo que volvió en los '90 y se ganó el
aplauso de la crítica y el público exigente con un discazo como “Montevideo”,
al que se convirtió en estrella pop latino al son de un cha cha cha, al
personaje que revoluciono la música para niños, al conductor y comediante de
televisión, al cuentista que mete un número de stand up entre tema y tema
(aunque nunca está de pie). Todos ellos condensados en ese enorme artista, que
estremece con su voz desde hace 48 años. Javier Alfonso - Semanario Búsqueda.
El 10 de
diciembre despide el 2010, en el Teatro de Verano en un concierto organizado
por la ONU, en la celebración del Día internacional de los Derechos Humanos.
Lanza un nuevo
disco "CONFIDENCE, Rada Instrumental" en octubre de 2011,
simultáneamente en Argentina y Uruguay del que dice
"no
podría llamarle Jazz a la música de CONFIDENCE, porque se trata de una música
latina que lo único que tiene del jazz es que por momentos los músicos
improvisan. Este es un disco de nueva música instrumental uruguaya inspirado en
el talento de Opa, y basada en el formato canción, con la melodía como
vértebra"
Celebrando el
Premio a la Excelencia Musical por su Trayectoria artística que le fuera
otorgado en noviembre de 2011 por La Academia Latina de Grabación, MMG edita en
Montevideo una compilación que incluye 3CD con cincuenta de sus temas,
seleccionados por Rada personalmente "Rada, El Álbum Negro. 50 obras
maestras". Su primer triple.
Sus
composiciones y canciones forman parte, junto a obras de Hugo Fattoruso y Litto
Nebbia, de la película "Sueños y Pesadillas" del 2011 dirigida por
Roberto Aguerre Ravizza.
En julio de 2013
presentó el álbum Amoroso pop, y en octubre de ese mismo año abrió
en la ciudad mexicana de Guanajuato,
el 41.° Festival Internacional Cervantino.
martes, 10 de enero de 2017
lunes, 9 de enero de 2017
“Nada hay en el mundo, ni hombre ni diablo ni cosa alguna, que sea para mí tan sospechoso como el amor, pues éste penetra en el alma más que cualquier otra cosa. Nada hay que ocupe y ate más al corazón que el amor. Por eso, cuando no dispone de armas para gobernarse, el alma se hunde, por el amor, en la más honda de las ruinas”.
-Umberto Eco-
miércoles, 28 de diciembre de 2016
lunes, 26 de diciembre de 2016
William Shakespeare
Biografía Cronología
En torno a 1860, al
tiempo que culminaba su obra Los miserables, Victor Hugo escribió desde el
destierro: "Shakespeare no tiene el monumento que Inglaterra le
debe". A esas alturas del siglo XIX, la obra del que hoy es considerado el
autor dramático más grande de todos los tiempos era ignorada por la mayoría y
despreciada por los exquisitos. Las palabras del patriarca francés cayeron como
una maza sobre las conciencias patrióticas inglesas; decenas de monumentos a
Shakespeare fueron erigidos inmediatamente.
En la actualidad, el
volumen de sus obras completas es tan indispensable como la Biblia en los
hogares anglosajones; Hamlet, Otelo o Macbeth se han convertido en símbolos y
su autor es un clásico sobre el que corren ríos de tinta. A pesar de ello,
William Shakespeare sigue siendo, como hombre, una incógnita.
William Shakespeare
Grandes lagunas, un
ramillete de relatos apócrifos y algunos datos dispersos conforman su
biografía. Ni siquiera se sabe con exactitud la fecha de su nacimiento. Esto
daría pie en el siglo pasado a una extraña labor de aparente erudición,
protagonizada por los "antiestratfordianos", tendente a difundir la
maligna sospecha de que las obras de Shakespeare no habían sido escritas por el
personaje histórico del mismo nombre, sino por otros a los que sirvió de
pantalla. Francis Bacon, Edward de Vere, Walter Raleigh, la reina Isabel I e
incluso la misma esposa del bardo, Anne Hathaway, fueron los candidatos
propuestos por los especuladores estudiosos a ese ficticio Shakespeare. Según
otra teoría, su amigo el dramaturgo Christopher Marlowe habría sido el
verdadero autor: no habría muerto a los veintinueve años, en una pelea de
taberna como se creía, sino que logró huir al extranjero y desde allí enviaba
sus escritos a Shakespeare.
Ciertos aficionados a
la criptografía creyeron encontrar, en sus obras, claves que revelaban el
nombre de los verdaderos autores. En consonancia con las carátulas teatrales,
Shakespeare fue dividido en el Seudo-Shakespeare y en Shakespeare el Bribón.
Bajo esta labor de mero entretenimiento alentaba un curioso esnobismo: un
hombre de cuna humilde y pocos estudios no podía haber escrito obras de tal
grandeza.
Afortunadamente, con
el transcurrir de los años, ningún crítico serio, menos dedicado a injuriar que
a discernir, más preocupado por el brillo ajeno que por el propio, ha suscrito
estas anécdotas ingeniosas. Pero de las muchas refutaciones con que han sido
invalidadas, ninguna tan concluyente, aparte de los escasos pero
incontrovertibles datos históricos, como el testimonio de la obra misma; porque
a través de su estilo y de su talento inconfundibles podemos descubrir al
hombre.
Los orígenes
En el sexto año del
reinado de Isabel I de Inglaterra, el 26 de abril de 1564, fue bautizado
William Shakespeare en Stratford-upon-Avon, un pueblecito del condado de
Warwick que no sobrepasaba los dos mil habitantes, orgullosos todos ellos de su
iglesia, su escuela y su puente sobre el río. Uno de éstos era John
Shakespeare, comerciante en lana, carnicero y arrendatario que llegó a ser
concejal, tesorero y alcalde. De su unión con Mary Arden, señorita de distinguida
familia, nacieron cinco hijos, el tercero de los cuales recibió el nombre de
William. No se tiene constancia del día de su nacimiento, pero tradicionalmente
su cumpleaños se festeja el 23 de abril, tal vez para encontrar algún designio
o fatalidad en la fecha, ya que la muerte le llegó, cincuenta y dos años más
tarde, en ese mismo día.
Así, pues, no fue su
cuna tan humilde como asegura la crítica adversa, ni sus estudios tan escasos
como se supone. A pesar de que Ben Johnson, comediógrafo y amigo del
dramaturgo, afirmase exageradamente que "sabía poco latín y menos
griego", lo cierto es que Shakespeare aprendió la lengua de Virgilio en la
escuela de Stratford, aunque fuera como alumno poco entusiasta, extremos ambos
que sus obras confirman. La madre provenía de una vieja y acomodada familia
católica, y es muy posible que el poeta, junto con sus dos hermanos y una
hermana, fuese educado en la fe de su madre.
Casa natal de
Shakespeare
Sin embargo, no debió
de permanecer mucho tiempo en las aulas, pues cuando contaba trece años la
fortuna de su padre se esfumó y el joven hubo de ser colocado como dependiente
de carnicería. A los quince años, según se afirma, era ya un diestro matarife
que degollaba las terneras con pompa, esto es, pronunciando fúnebres y
floreados discursos. Se lo pinta también deambulando indolente por las riberas
del Avon, emborronando versos, entregado al estudio de nimiedades botánicas o
rivalizando con los más duros bebedores y sesteando después al pie de las
arboledas de Arden.
A los dieciocho años
hubo de casarse con Anne Hathaway, una aldeana nueve años mayor que él cuyo
embarazo estaba muy adelantado. Cinco meses después de la boda tuvo de ella una
hija, Susan, y luego los gemelos Judith y Hamnet. Pero Shakespeare no iba a resultar
un marido ideal ni ella estaba tan sobrada de prendas como para retenerlo a su
lado por mucho tiempo. Los intereses del poeta lo conducían por otros
derroteros antes que camino del hogar. Seguía escribiendo versos, asistía
hipnotizado a las representaciones que las compañías de cómicos de la legua
ofrecían en la Sala de Gremios de Stratford y no se perdía las mascaradas,
fuegos artificiales, cabalgatas y funciones teatrales con que se celebraban las
visitas de la reina al castillo de Kenilworth, morada de uno de sus favoritos.
Según la leyenda, en
1586 fue sorprendido in fraganti cazando furtivamente. Nicholas Rowe, su primer
biógrafo, escribe: "Por desgracia demasiado frecuente en los jóvenes,
Shakespeare se dio a malas compañías, y algunos que robaban ciervos lo
indujeron más de una vez a robarlos en un parque perteneciente a sir Thomas
Lucy, de Charlecote, cerca de Stratford. En consecuencia, este caballero
procesó a Shakespeare, quien, para vengarse, escribió una sátira contra él.
Este acaso primer ensayo de su musa resultó tan agresivo que el caballero
redobló su persecución, en tales términos que obligó a Shakespeare a dejar sus
negocios y su familia y a refugiarse en Londres". Pero es más plausible
que el virus del teatro lo impulsara a unirse a alguna farándula de cómicos
nómadas de paso por Stratford, abandonando hijos y esposa y trocándolos por la
a la vez sombría y espléndida capital del reino.
Shakespeare en la
ciudad del teatro
A partir de ese
momento hay una laguna en la vida de Shakespeare, un período al que los
biógrafos llaman "los años oscuros". No reaparece ante nuestros ojos
hasta 1593, cuando es ya un famoso dramaturgo y uno de los personajes más
populares de Londres. Entretanto se le atribuyen los siguientes empleos:
pasante de abogado, maestro de escuela, soldado de fortuna, tutor de noble
familia e incluso guardián de caballos a la puerta de los teatros. Pasarían
varios meses hasta que pudiera ingresar en ellos y meterse entre bastidores,
primero como traspunte o criado del apuntador, luego como comparsa, más tarde
como actor reconocido y, por fin, como autor de gran y merecido prestigio.
Prohibidos por un
ayuntamiento puritano que los consideraba semillero de vicios, los teatros se
habían instalado al otro lado del Támesis, fuera de la jurisdicción de la
ciudad y de la molestia de sus alguaciles. La Cortina, El Globo, El Cisne o
Blackfriars no eran muy distintos de los corrales hispanos donde se
representaba a Lope de Vega. La escenografía resultaba en extremo sencilla: dos
espadas cruzadas al fondo del proscenio significaban una batalla; un actor
inmóvil empolvado con yeso era un muro, y, si separaba los dedos, el muro tenía
grietas; un hombre cargado de leña, llevando una linterna y seguido por un
perro, era la luna.
El vestuario se
improvisaba en un rincón de la escena semioculto por cortinas hechas jirones, a
través de las que el público veía a los actores pintándose las mejillas con
ladrillo en polvo o tiznándose el bigote con corcho carbonizado. Mientras los
actores gesticulaban y declamaban, los hidalgos y los oficiales, acomodados a
su mismo nivel sobre la plataforma, les desconcertaban con sus risas, sus
gritos y sus juegos de cartas, prestos a lucir su ingenio improvisando réplicas
y a echar a perder la representación si la obra no les complacía. En torno al
patio, las galerías acogían a las damas de alcurnia y los caballeros. Y en el
fondo de "la cazuela", envueltos en sombras, sentados en el suelo
entre jarras de cerveza y humo de pipas, se veía a "los hediondos",
el maloliente pueblo.
En todo caso, se
trataba de un público con más imaginación que el actual o, al menos, buen
conocedor de las convenciones teatrales impuestas por la penuria o por la ley.
Inspirándose en el severo primitivismo del Deuteronomio, los legisladores
puritanos prohibían la presencia de mujeres en la escena. Las Julietas,
Desdémonas y Ofelias de Shakespeare fueron encarnadas por jovencitos bien
parecidos de voz atiplada, ascendidos a Hamlets, Macbeths y Otelos en cuanto
les despuntaba la barba y les cambiaba la voz. Tal era el teatro en que
Shakespeare empezó su carrera dramática.
La fecundidad
Hacia 1589,
Shakespeare comenzó a escribir. Lo hacía en hojas sueltas, como la mayoría de
los poetas de entonces. Los actores aprendían y ensayaban sus papeles a toda
prisa y leyendo en el original, del que no se sacaban copias por falta de
tiempo; de ahí que ya no existan los manuscritos. Como cada tarde se ofrecía
una obra diferente, el repertorio había de ser muy variado. Si la obra fracasaba
ya no se volvía a escenificar. Si gustaba era repuesta a intervalos de dos o
tres días. Una obra de mucho éxito, como todas las de Shakespeare, podía
representarse unas diez o doce veces en un mes. Algunos actores eran capaces de
improvisar a partir de un somero argumento los diálogos de la obra conforme se
iba desarrollando la acción. Shakespeare nunca los necesitó.
Acuciado por este
ritmo vertiginoso y espoleado por su genio, Shakespeare empezó a producir dos
obras por año. En su primera etapa, Shakespeare siguió la línea de estos dramas
isabelinos de capa y espada. De estos años (entre 1589 y 1592) son las obras
con las que inaugura su crónica nacional, sus dramas históricos: las tres
primeras partes de Enrique VI y la historia de quien lo asesinó, Ricardo III.
La comedia de los errores, basada en un tema de Plauto, marca su faceta
burlesca, y Tito Andrónico, tragedia bárbara inspirada en Séneca, su primera
obra de tema romano.
Durante la peste de
Londres de 1592 (que los puritanos aprovecharon para mantener cerrados los
teatros hasta 1594), Shakespeare se retiró a Stratford y desarrolló sus dotes
poéticas. En 1593 publicó Venus y Adonis y en 1594 La violación de Lucrecia,
dos poemas largos, dedicados a su joven protector, Henry Wriothesley, conde de
Southampton, a quien se suele asociar con uno de los protagonistas de los
afamados sonetos. Según figura en los documentos, en 1594 ya era miembro
destacado de la mejor compañía de la época, la Lord Chamberlain's Company of
Players (Compañía de Actores de lord Chamberlain), nombre tomado de su
protector, y había escrito La fierecilla domada, Los dos hidalgos de Verona,
dos comedias de inspiración italiana y una tercera, Trabajos de amor perdidos,
ambientada en una Navarra imaginaria.
Shakespeare empezó de
actor en la compañía y aunque siguió haciéndolo hasta 1603, nunca llegó a
interpretar papeles principales. Sin embargo, la experiencia debió serle útil.
Como Molière, Brecht o Bulgákov, Shakespeare fue un verdadero hombre de teatro:
lo conocía desde dentro, participaba en los ensayos, presenciaba los
espectáculos y concebía sus personajes pensando en actores concretos.
Paralelamente a su éxito teatral, mejoró su economía. Llegó a ser uno de los
accionistas de su teatro, pudo ayudar económicamente a su padre e incluso en
1596 le compró un título nobiliario, cuyo escudo aparece en el monumento al
poeta construido poco después de su muerte en la iglesia de Stratford. Entre
1594 y 1597 escribió Romeo y Julieta y El sueño de una noche de verano, dos
obras de amor y de juventud, y los dramas históricos Ricardo II, El rey Juan y
El mercader de Venecia.
En 1598 la compañía
de Chamberlain se instaló en el nuevo teatro The Globe (El Globo), cuyo nombre
se uniría al de Shakespeare para siempre. Ésta parece que fue la etapa más
feliz del escritor, la época de las comedias Mucho ruido y pocas nueces, Como
gustéis, Las alegres comadres de Windsor (que según la leyenda fue escrita en
quince días por encargo urgente de la reina), Noche de Reyes y Bien está lo que
bien acaba, escritas todas entre 1598 y 1603. De estos años son también (como
anticipando su próxima etapa) Julio César, Troilo y Crésida y su obra más
famosa y perdurable, Hamlet.
A la muerte de Isabel
l en 1603, Jacobo I, hijo de María Estuardo y rey de Escocia desde 1567, se
convirtió también en rey de Inglaterra y la compañía de Chamberlain pasó bajo
su protección con el nombre de King's Men (Hombres del Rey). A pesar del cambio
de nombre y de protector, el teatro mantuvo su carácter público: hicieron
representaciones para todo el mundo, incluso para la corte.
Ante tal éxito, la
compañía inauguró una pequeña sala cubierta en 1608, la Blackfriars, con una
entrada más elevada y para un público más selecto. Financieramente, la compañía
funcionaba como una sociedad anónima de la que Shakespeare fue uno de sus más
importantes accionistas. Debido a la buena administración, su posición
económica se afirmó aun mas: compró varias propiedades en Londres y en
Stratford, hizo distintas inversiones, entre ellas algunas agrícolas, y en 1605
compró una participación de los diezmos de la parroquia de Stratford, gracias a
lo cual (y no a su gloria literaria) sería enterrado en el presbiterio de la
iglesia.
El último acto
Shakespeare tuvo
siempre obras en escena, pero nunca aburrió. Entre 1600 y 1610 no dejó de estar
en el candelero con sus príncipes impelidos a acometer lo imposible, sus
monarcas de ampuloso discurso, sus cortesanos vengativos y lúgubres, sus tipos
cuerdos que se fingen locos y sus tipos locos que pretenden llegar a lo más
negro de su locura, sus hadas y geniecillos vivaces, sus bufones, sus
monstruos, sus usureros y sus perfectos estúpidos. Esta pléyade de criaturas
capaces de abarrotar cielo e infierno le llenaron la bolsa.
A fines de siglo ya
era bastante rico y compró o hizo edificar una casa en Stratford, que llamó
New-Place. En 1597 había muerto su hijo, dejando como única y escueta señal de
su paso por la tierra una línea en el registro mortuorio de la parroquia de su
pueblo. Susan y Judith se casaron, la primera con un médico y la segunda con un
comerciante. Susan tenía talento; Judith no sabía leer ni escribir y firmaba
con una cruz. En 1611, cuando Shakespeare se encontraba en la cúspide de su
fama, se despidió de la escena con La tempestad y, cansado y quizás enfermo, se
retiró a su casa de New-Place dispuesto a entregarse en cuerpo y alma a su
jardín y resignado a ver junto a él cada mañana el adusto rostro de su mujer.
En el jardín plantó la primera morera cultivada en Stratford. Murió el 23 de
abril de 1616 a los cincuenta y dos años, en una fecha que quedó marcada en
negro en la historia de la literatura universal por la luctuosa coincidencia
con la muerte de Cervantes.
Los misterios de
Shakespeare
Es cierto que la
juventud del poeta ofrece los pasajes más desconocidos para el biógrafo. Sin
embargo, los verdaderos misterios de su vida pertenecen a aquellos años en que
su carrera puede ser reconstruida con bastante fidelidad. El más conocido de
estos enigmas está relacionado con sus Sonetos, publicados en 1609, pero
escritos, en su mayor parte, unos diez o quince años antes. Uno de los
protagonistas de los 154 sonetos es un apuesto joven a quien el poeta admira
mucho, y el otro es la famosa dark lady, "dama morena", que le fue
infiel con el anterior.
Muchos intentaron
encontrar en estos poemas claves de la vida interior de Shakespeare, pruebas de
su presunta homosexualidad, afirmando que el joven galán de los sonetos o, tal
vez, la "dama morena" no era otro que el conde de Southampton,
mecenas del debutante autor, a quien le había dedicado sus dos primeras obras
poéticas. No se sabe con certeza quién era el objeto de la adoración secreta
del poeta. Sus únicas referencias personales comprensibles y claras son
menudencias: que sufría de insomnio, que le gustaba la música, que reprobaba
las mejillas pintadas y el uso de las pelucas.
El conde Henry
Wriothesley de
Southampton,
protector de Shakespeare
Otra de las
incógnitas es que sus años de más éxito social, económico y profesional, entre
1603 y 1612, coinciden con la época de sus grandes tragedias, sus obras más
amargas y desilusionadas, como Otelo, El rey Lear, Macbeth, Antonio y
Cleopatra, Coriolano y Timón de Atenas. Incluso la última comedia de estos
años, Medida por medida, es más sombría que muchos de sus dramas. Además, sus
últimas cuatro obras, Pericles, Cimbelino, El cuento de invierno y La
tempestad, su maravillosa despedida del teatro y del mundo, muestran una
curiosa incursión de elementos novelescos y pastoriles en su teatro, sin duda
bajo la Influencia de la nueva generación de dramaturgos como Francis Beaumont
o John Fletcher. Hay otras dos obras, Enrique VIII y Los dos nobles parientes,
ambas de 1612-1613, cuya autoría parcial suelen atribuírsele, ya que según
todos los indicios fueron escritas en colaboración con el joven Fletcher, con
las que el número de sus piezas teatrales sumarían 38. Pero La tempestad es
considerada universalmente como su última obra.
Sea como fuere, lo
cierto es que alrededor de 1613, es decir a los cuarenta y ocho años de edad,
en pleno poder de sus facultades mentales y en el cenit de su carrera,
Shakespeare rompió abruptamente con el teatro y se retiró a su ciudad natal
como podría hacerlo un pequeño burgués que después de una vida de trabajo
quisiera gozar de sus bienes en la quietud campestre. Sus últimos años
transcurrieron como los de un respetado hidalgo rural: participaba en la vida
social de Stratford, administraba sus propiedades y compartía sus días con sus
familiares y vecinos.
Sus obras siguieron
en cartelera hasta después de su muerte, y debió conservar algún contacto,
aunque sólo amistoso, con el teatro. Incluso se dijo, según una leyenda
registrada casi medio siglo después, que murió a consecuencia de un banquete
celebrado en compañía de su colega Ben Jonson. Contradice a esta historia el
hecho de que un mes antes de su muerte dictara su testamento rubricándolo con
una firma temblorosa que permite imaginar que ya se encontraba enfermo.
El testamento,
extenso y minucioso, está relacionado con el último misterio de la vida de
Shakespeare, aunque sea sólo menor y de orden anecdótico: después de nombrar
como heredero principal al marido de su hija mayor, Susan, y de legar valiosos
objetos de oro y de plata a su otra hija, Judith, dejó a su mujer su «segunda
mejor cama». Nadie ha podido descifrar el significado verdadero de tan extraño
legado, que, a su vez, dice mucho del cariz del matrimonio del poeta.
La posteridad se ha
ocupado de Shakespeare más que de cualquier otro autor, y no sólo en el sentido
positivo. Muchos querían negarle la autoría de su obra atribuyéndosela a
espíritus más elevados, preferiblemente de origen ilustre. A Voltaire y a
Tolstói, por ejemplo, les irritaba no la persona del poeta (o su origen
plebeyo), sino su obra, que es lo contrario a todo orden clásico, regla
artística o realismo formal. Es la misma libertad: verbal, dramática,
emocional. Se expresa con veloces imágenes, en una misma obra salta años,
países y mares, cambia azarosamente los hilos de la trama y alterna el tono
cómico con el trágico. Su obra es la perenne inquietud y su perspectiva, el
infinito. Hace caso omiso de los cánones de la composición porque obedece a
unas leyes más importantes y atávicas que las de la unidad de tiempo o de
lugar. Nadie logró inmortalizar a tantos personajes como ese dramaturgo que
prácticamente no llegó a inventar ni una sola historia propia.
En una de esas
metáforas asombrosamente plásticas que tanto abundan en su obra, Shakespeare
define la gloria como «un circulo en el agua / que nunca cesa de agrandarse /
hasta llegar a ser tan ancho / que se disipa en la nada...». Pero la suya no
fue así. No tendió a desvanecerse, ni siquiera a languidecer: después del
relativo desinterés por su obra en los tiempos de moral puritana y de gusto
neoclásico, a partir del prerromanticismo se le volvió a descubrir de modo
universal. Desde entonces todas las épocas y estilos tienen su propio
Shakespeare, corroborando la predicción de su amigo y rival, Ben Jonson: «Él
no era de una época sino para todos los tiempos».
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