NATURALEZA...UNA CARICIA AL CORAZÓN
Seamos luz y no sombra Demos la mano y no la espalda Camina, no te detengas Construye, no destruyas.
jueves, 22 de diciembre de 2016
FEDERICO GARCIA LORCA
(Fuente Vaqueros,
España, 1898 - Víznar, id., 1936) Poeta y dramaturgo español. Los primeros años
de la infancia de Federico García Lorca transcurrieron en el ambiente rural de
su pequeño pueblo granadino, para después ir a estudiar a un colegio de
Almería.
Continuó sus estudios
superiores en la Universidad de Granada: estudió filosofía y letras y se
licenció en derecho. En la universidad hizo amistad con Manuel de Falla, quien
ejerció una gran influencia en él, transmitiéndole su amor por el folclore y lo
popular.
A partir de 1919, se
instaló en Madrid, en la Residencia de Estudiantes, donde conoció a Juan Ramón
Jiménez y a Machado, y trabó amistad con poetas de su generación y artistas
como Buñuel o Dalí. En este ambiente, Lorca se dedicó con pasión no sólo a la
poesía, sino también a la música y el dibujo, y empezó a interesarse por el
teatro. Sin embargo, su primera pieza teatral, El maleficio de la mariposa, fue
un fracaso.
En 1921 publicó su
primera obra en verso, Libro de poemas, con la cual, a pesar de acusar las
influencias románticas y modernistas, consiguió llamar la atención. Sin
embargo, el reconocimiento y el éxito literario de Federico García Lorca llegó
con la publicación, en 1927, de Canciones y, sobre todo, con las aplaudidas y
continuadas representaciones en Madrid de Mariana Pineda, drama patriótico.
Entre 1921 y 1924, al
mismo tiempo que trabajaba en Canciones, escribió una obra basada en el
folclore andaluz, el Poema del cante jondo (publicado en 1931), un libro ya más
unitario y madurado, con el que experimenta por primera vez lo que será un
rasgo característico de su poética: la identificación con lo popular y su
posterior estilización culta, y que llevó a su plena madurez con el Romancero
gitano (1928), que obtuvo un éxito inmediato. En él se funden lo popular y lo
culto para cantar al pueblo perseguido de los gitanos, personajes marginales
marcados por un trágico destino. Formalmente, Lorca consiguió un lenguaje
personal, inconfundible, que reside en la asimilación de elementos y formas
populares combinados con audaces metáforas, y con una estilización propia de
las formas de poesía pura con que se etiquetó a su generación.
Tras este éxito,
Lorca viajó a Nueva York, ciudad en la que residió como becario durante el
curso 1929-1930. Las impresiones que la ciudad imprimió en su ánimo se
materializaron en Poeta en Nueva York (publicada póstumamente en 1940), un
canto angustiante, con ecos de denuncia social, contra la civilización urbana y
mecanizada de hoy. Las formas tradicionales y populares de sus anteriores obras
dejan paso en esta otra a visiones apocalípticas, hechas de imágenes ilógicas y
oníricas, que entroncan con la corriente surrealista francesa, aunque siempre
dentro de la poética personal de Lorca.
De nuevo en España,
en 1932 Federico García Lorca fue nombrado director de La Barraca, compañía de
teatro universitario que se proponía llevar a los pueblos de Castilla el teatro
clásico del Siglo de Oro. Su interés por el teatro, tanto en su vertiente
creativa como de difusión, responde a una progresiva evolución hacia lo
colectivo y un afán por llegar de la forma más directa posible al pueblo. Así,
los últimos años de su vida los consagró al teatro, a excepción de dos libros
de poesía: Diván del Tamarit, conjunto de poemas inspirados en la poesía
arabigoandaluza, y el Llanto por Ignacio Sánchez Mejías (1936), hermosa elegía
dedicada a su amigo torero, donde combina el tono popular con imágenes de
filiación surrealista.
Federico García Lorca
con la actriz Margarita Xirgu y
Cipriano Rivas en la
presentación de Yerma (1934)
Las últimas obras de
Federico García Lorca son piezas teatrales. Yerma (1934) es una verdadera
tragedia al modo clásico, incluido el coro de lavanderas, con su corifeo que dialoga
con la protagonista comentando la acción. Parecido es el asunto en Bodas de
Sangre (1933), donde un suceso real inspiró el drama de una novia que huye tras
su boda con un antiguo novio (Leonardo). La huida, llena de premoniciones, en
la que la propia muerte aparece como personaje, presagia un final al que se
viene aludiendo desde la primera escena y en el que ambos hombres se matarán,
segando así la posibilidad de continuidad de la estirpe por ambas ramas y
renovando la muerte del padre del novio a manos de la familia de Leonardo. De
esta manera, la pasión y la autobúsqueda concluyen con la destrucción de todo
el orden establecido.
Entre toda ellas
destaca La Casa de Bernarda Alba (1936), donde la pasión por la vida de la
joven Adela, encerrada en su casa junto con sus hermanas a causa del luto de su
padre y oprimida bajo el yugo de una madre tiránica, se rebelará sin temor a
las últimas consecuencias. De esta manera, su pasión por la vida se estrellará
contra el muro de incomprensión de su familia concluyendo todo con su
eliminación. Junto con la figura de la protagonista, destaca la serie de
retratos femeninos que realiza el autor, desde la propia Bernarda hasta la
vieja criada confidente de todas (La Poncia), la hermana amargada y envidiosa
(Martirio) o la abuela enloquecida que se opone a la tiranía de Bernarda.
La casa de Bernarda
Alba, considerada su obra maestra, fue también la última, ya que ese mismo año,
al estallar la guerra civil, fue detenido por las fuerzas franquistas y
fusilado diez días más tarde, bajo acusaciones poco claras que señalaban hacia
su papel de poeta, librepensador y personaje susceptible de alterar el «orden
social».
miércoles, 16 de diciembre de 2015
GABRIELA MISTRAL
(Seudónimo literario
de Lucilia Godoy; Vicuña, Chile, 1889 - Nueva York, 1957) Poetisa y educadora
chilena. Hija de un maestro de escuela, con dieciséis años Gabriela Mistral
decidió dedicarse ella también a la enseñanza; trabajó como profesora de
secundaria en su país y como directora de escuela.
Gabriela Mistral se
dio a conocer en los Juegos Florales de Chile en 1914 con el libro de poemas
Los sonetos de la muerte, nacidos del dolor causado por el suicidio de su
prometido, el empleado ferroviario Romelio Ureta, a quien había conocido en
1906. Estos sonetos fueron incorporados en 1922 a una colección más amplia de
sus versos realizada por el Instituto Hispánico de Nueva York bajo el título de
Desolación.
Ese mismo año dejó
Chile para trasladarse a México, a petición del gobierno de este país, con el
fin de que colaborara en la reforma de la educación iniciada por Vasconcelos.
En México, Gabriela Mistral fundó la escuela que lleva su nombre y colaboró en
la organización de varias bibliotecas públicas, además de componer poemas para
niños (Rondas de niños, 1923) por encargo del ministro de Instrucción Pública
mexicano, y textos didácticos como Lecturas para mujeres (1924).
Terminada su estancia
en México, viajó a Europa y a Estados Unidos, y en 1926 fue nombrada secretaria
del Instituto de Cooperación Intelectual de la Sociedad de Naciones.
Paralelamente, fue redactora de una revista de Bogotá, El Tiempo (sus artículos
fueron recogidos póstumamente en Recados contando a Chile, en 1957), representó
a Chile en un congreso universitario en Madrid y pronunció en Estados Unidos
una serie de conferencias sobre el desarrollo cultural estadounidense (1930).
En 1945 Gabriela Mistral recibió el Premio Nobel de Literatura.
La poesía de Gabriela
Mistral
De tendencia
modernista en sus inicios, su poesía derivó hacia un estilo personal, con un
lenguaje coloquial y simple, de gran musicalidad, y un simbolismo que conecta
con una imaginería de tradición folclórica. En sus obras expresó temas como el
sufrimiento o la maternidad frustrada, así como inquietudes religiosas y
sociales que responden a su ideología cristiana y socialista.
La obra de Mistral,
en efecto, pasó por distintas etapas relacionadas con la temática y el estilo
literario. En un primer momento, con la publicación de Desolación, existe un
fuerte predomino del sentimiento sobre el pensamiento a la vez que una cercanía
muy estrecha con lo religioso. En este libro aborda el tema del amor desde su
propia experiencia trágica: la muerte de su amante.
En otra de sus
producciones, Ternura (1924), la poetisa realiza una fusión de cuerpo y alma a
través de la maternidad. Existe una pérdida real en el adulto: la infancia, que
es restituida, en parte, a través del lenguaje. Este libro, dedicado a su madre
y hermana, está dividido en siete secciones: Canciones de Cuna, Rondas, La
Desviadora, Jugarretas, Cuenta-Mundo, Casi Escolares y Cuento. Muchos de sus
poemas -relacionados con niños- quedaron recogidos en sus poemarios Desolación
y Lectura para Mujeres.
En 1938 apareció
Tala, en la que está presente la cosmovisión dolorosa de Desolación. En 1954
apareció en Chile su siguiente colección de poemas, Lagar. Con anterioridad,
habían aparecido dos antologías suyas, una en 1941 y otra en 1950, titulada
Pequeña Antología. En esta obra estarían presentes todas las muertes, las
tristezas, las pérdidas y el sentimiento de su propio fin. Éste fue el último
texto que publicó en vida.
De aquí en adelante
se publicarían muchos más textos recopilatorios de las poesías de la Mistral.
Algunos de ellos son: Antología (1957), Recados: contando a Chile (1957), Los
Motivos de San Francisco (1965), Poema de Chile (1967), Cartas de Amor de
Gabriela Mistral (1978) y Gabriela Mistral en el Repertorio Americano (1978), entre
otros muchos.
viernes, 27 de noviembre de 2015
ERICH FROMM
23 de marzo de 1900,
Fráncfort del Meno, Alemania
( 1900 - Muralto,
1980)
Psicoanalista alemán. Del psicoanálisis
parece apreciar sobre todo la crítica a la sociedad occidental, y del
"primer Marx", el de los Manuscritos económicos-filosóficos del año
1884, el proyecto humanista. Estos intereses se remontan a su licenciatura en
Sociología y Psicología, obtenida en Heidelberg en 1922. Al finalizar sus
estudios, ingresó en el Instituto de Psicoanálisis de Berlín, pero permaneció
al margen de la Asociación Internacional Freudiana. Trabajó con Horkheimer y
Adorno en el Institut für Sozialforschung de Frankfurt. En 1934, emigró a
América por cuestiones raciales, y vivió en Nueva York y en Cuernavaca (México
Requerido por las más
prestigiosas universidades, (New School, Yale, Columbia), junto con K. Horney,
H. S. Sullivan y A. Kardiner, dio vida a la llamada Escuela Neo-freudiana
"culturista", la forma más importante de revisionismo del
psicoanálisis surgida en Estados Unidos, y que fue rechazada por los ortodoxos
y criticada por N. O. Brown, por dar una lectura parcial de los textos
freudianos.
También lo fue por
Marcuse, por el radicalismo con el que la génesis pulsional de los conflictos
psíquicos, reivindicada por Freud, era sustituida por una génesis
sociocultural. Marcuse lo acusó también por buscar soluciones dentro de la
sociedad competitiva a la que, sin embargo, criticaba. A pesar de todo, algunas
de las ideas de Erich Fromm (como el análisis de la "autoridad
racional") sobrevivieron y ejercieron de manera indirecta, una influencia
determinante.
En 1941 publicó El
miedo a la libertad, y posteriormente, Man for Himself: an Enquiry into the
Psychology of Ethics (1947), El lenguaje olvidado (1951), y un auténtico
"best seller" internacional: El arte de amar (1956). Más tarde,
publicó La misión de Sigmund Freud (1959), Marx's concept of Man (1961) y, en
dura polémica con Konrad Lorenz, Anatomía de la destructividad humana (1975), a
la que siguió ¿Tener o ser? (1976).
Erich Fromm perdió
progresivamente el interés por la psicología clínica y por el rápido desarrollo
técnico y teórico del psicoanálisis. Ignoró a autores como M. Klein y R.
Money-Kyrle que, desde un punto de vista clínico, abordaron temas habituales en
él, como la relación entre amor y odio, o naturaleza y cultura. Fromm no fue un
psicoanalista convencional, sino más bien un agudo, aunque a veces sectario,
psicólogo social o tal vez un librepensador, crítico de ideologías políticas,
religiosas y terapéuticas, y un valiente investigador e innovador. Como ejemplo
basta citar su Budismo zen y psicoanálisis (1960), escrito en colaboración con
D. Suzuki y R. de Martino.
Se le considera,
junto a Karen Horney y Harry S. Sullivan, entre otros, iniciador de la escuela
culturalista psicoanalítica estadounidense, cuya metodología busca resolver la
neurosis del hombre moderno, que, según Fromm, radica en el distanciamiento
existente entre las estructuras sociales y el individuo, anteponiendo una
planificación humanista de la vida frente a las teorías del consumo y del
rendimiento económico.
Sus intereses se
centraron en la definición de una nueva "ciencia del hombre", capaz
de orientar la formación de una personalidad equilibrada dentro del caos
cultural, la violencia y la soledad que constituyen las perversiones del
totalitarismo en la sociedad contemporánea. Entre los principios inspiradores
de esta crítica al mundo actual se encuentran la obra de Marx y la de Freud, a
las que añadió más adelante la influencia del budismo zen, al considerar Fromm
como digna de aprecio su noción de "iluminación" entendida como
desarrollo de la cualidades intuitivas del hombre.
En efecto, no puede
decirse que Fromm sea marxista ni freudiano: de Marx y de Freud recoge en
particular los elementos críticos y liberadores, abriendo una perspectiva que
puede definirse como existencialista o idealista con un notable acento místico.
Contra el determinismo económico, Fromm basa su análisis de la sociedad en el
concepto de inconsciente social, que representa la parte socialmente reprimida
de la psique universal. La realización del amor, de la justicia y de la
libertad se conseguirá cuando se satisfagan de manera correcta las necesidades
radicales del hombre: la exigencia de relaciones espontáneas, una dimensión
trascendente y creativa, una plena expresión de la individualidad, una fe capaz
de orientar los comportamientos, una fraternidad universal.
viernes, 20 de noviembre de 2015
ANTONIO MACHADO
(Sevilla, 1875 - Collioure, 1939)
Poeta español. Aunque influido por el modernismo y el simbolismo, su obra es
expresión lírica del ideario de la Generación del 98. Hijo del folclorista
Antonio Machado y Álvarez y hermano menor del también poeta Manuel Machado,
pasó su infancia en Sevilla y en 1883 se instaló con su familia en Madrid.
Se formó en la Institución Libre de
Enseñanza y en otros institutos madrileños. En 1899, durante un primer viaje a
París, trabajó en la editorial Garnier, y posteriormente regresó a la capital
francesa, donde entabló amistad con R. Darío. De vuelta a España frecuentó los
ambientes literarios, donde conoció a J. R. Jiménez, R. del Valle-Inclán y M.
de Unamuno.
En 1907 obtuvo la cátedra de francés
en el instituto de Soria, cuidad en la que dos años después contrajo matrimonio
con Leonor Izquierdo. En 1910 le fue concedida una pensión para estudiar
filología en París durante un año, estancia que aprovechó para asistir a los
cursos de filosofía de H. Bergson y Bédier en el College de France. Tras la
muerte de su esposa, en 1912, pasó al instituto de Baeza.
Doctorado en filosofía y letras
(1918), desempeñó su cátedra en Segovia y en 1928 fue elegido miembro de la
Real Academia Española. Al comenzar la Guerra Civil se encontraba en Madrid,
desde donde se trasladó con su madre y otros familiares al pueblo valenciano de
Rocafort y luego a Barcelona. En enero de 1939 emprendió camino al exilio, pero
la muerte lo sorprendió en el pueblecito francés de Colliure.
Los textos iniciales de Machado,
comentarios de sucesos y crónicas costumbristas escritos en colaboración con su
hermano y firmados con el seudónimo Tablante de Ricamonte, aparecieron en La
Caricatura en 1893. Sus primeros poemas se publicaron en Electra, Helios y
otras revistas modernistas, movimiento con el que Machado se sentía
identificado cuando comenzó su labor literaria.
No obstante, aunque las composiciones
incluidas en Soledades (1903) revelaron la influencia del modernismo, el autor
se distanció de la imaginería decorativa de la escuela rubeniana para
profundizar en la expresión de emociones auténticas, a menudo plasmadas a
través de un sobrio simbolismo. En su siguiente libro, Soledades, galerías y
otros poemas (1907), reedición y ampliación del anterior, se hizo más evidente
el tono melancólico e intimista, el uso del humor como elemento distanciador y,
sobre todo, la intención de captar la fluidez del tiempo.
Al igual que Unamuno, Machado
consideró que su misión era "eternizar lo momentáneo", capturar la
"onda fugitiva" y transformar el poema en "palabra en el
tiempo". En los años posteriores se acentuó su meditación sobre lo
pasajero y lo eterno en Campos de Castilla (1912), pero no por medio de la
autocontemplación, sino que dirigió la mirada hacia el exterior, y observó con
ojos despiertos el paisaje castellano y los hombres que lo habitaban. Una
emoción austera y grave recorre los poemas de este libro, que evoca la trágica
España negra tan criticada por la Generación del 98 desde una perspectiva regeneracionista,
al tiempo que se describe con hondo patriotismo la decadencia y ruina de las
viejas ciudades castellanas.
En su siguiente volumen de poemas,
Nuevas canciones (1924), el autor intensificó tanto su enfoque reflexivo como
la línea sentenciosa de los "Proverbios y cantares" incluidos en el
libro anterior. Esta tendencia filosófica se manifestó entre 1912 y 1925, etapa
en la que Machado redactó una serie de apuntes que verían la luz póstumamente
con el título de Los complementarios (1971).
En este cuaderno, miscelánea de
lecturas, esbozos y reflexiones cotidianas, aparecieron por primera vez sus
heterónimos, el filósofo y poeta Abel Martín y su discípulo, el pensador
escéptico Juan de Mairena. Ambos son personajes imaginarios que permitieron expresar
al creador sus ideas sobre cultura, arte, sociedad, política, literatura y
filosofía, especialmente en el libro Juan de Mairena. Sentencias, donaires,
apuntes y recuerdos de un profesor apócrifo (1936).
Paralelamente, en las ediciones de
Poesías completas de 1928 y 1933 se decanta una lírica de tema amoroso y
erótico inspirada por la que fue, tras la muerte de su esposa, su gran pasión
en la vida real, Pilar de Valderrama, llamada Guiomar en dichos versos. Ya
durante la contienda civil Machado escribió algunos poemas y varios textos en
prosa, parte de los cuales fueron recogidos en La guerra (1937). Se trata de
escritos testimoniales, plenamente incardinados en las circunstancias
históricas del momento.
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